2/23/2009

Marta


ENRIC GONZÁLEZ 18/02/2009


Alguien que firmaba como Manu tuvo ayer la gentileza de interesarse, en una charla digital, por mi opinión acerca del "seguimiento mediático" de la desaparición de Marta del Castillo. Apenas respondí, porque prefería hacerlo desde aquí. Hay algo que deberíamos establecer con claridad: el "seguimiento mediático" (la expresión de Manu era muy precisa) no tiene nada que ver con el periodismo. Es espectáculo y entretenimiento, generalmente de mal gusto, pero no periodismo. ¿Es información? Sí, como las etiquetas de las conservas, las matrículas de los coches o la posición de las estrellas. El periodismo es otra cosa.
La distorsión resulta especialmente notoria en las televisiones. Los únicos programas que pueden ser juzgados bajo criterios periodísticos son lo que llamamos telediarios. Lo demás, aunque contenga periodistas, se atiene a otras normas que, en general, podemos resumir en una: audiencia.
Vayamos haciéndonos a la idea de que el periodismo representa sólo una porción pequeña y decreciente de la oferta mediática. El periodista no sólo debe comprometerse a proporcionar una información fiable y contrastada, sino que debe someterse a una serie de reglas deontológicas. En el entretenimiento informativo no se requieren ni fiabilidad ni límites. ¿Nos quejamos de la televisión? Pues esperen a que despeguen los medios digitales, destinados a convertirse en una supertelevisión mezclada con enormes cantidades de texto. Ya hoy, los digitales más solventes combinan información y entretenimiento informativo. ¿Cómo los separaremos? ¿Qué prevalecerá? La tendencia es clara: si colocamos en el digital una importante noticia política (según va la cosa, supongamos que el titular es "Un venado caza al ministro de Justicia"), y al lado un vídeo de Madonna en porreta viva tocando la mandolina, ¿cuál tendrá más audiencia? ¿Dónde querrá ir el anunciante? La respuesta es obvia.
Sobre el "seguimiento mediático", mi respuesta a Manu fue: "Mejor que otros, la verdad". Es decir, más espectacular que otros y más comercial. Y aún nos falta la miniserie.
Lo siento por los perjudicados. Lo siento por la familia. Pero insisto: la culpa no es del periodismo.

egonzalez@elpais.es

2/15/2009

Julio Cortázar: Rayuela (Capítulo 68)

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía.. De pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

1/30/2009

Tarde de brujos















Tardes cualquiera, entre humo y cervezas. Anhelos de risas y placeres se disparan y crecen: Crecen conforme vamos descubriendo el mundo, mientras la juventud se agota.

Un trago que sabe a gloria y dos caladas más que suman dos puntos de profundidad a la conversación, siendo ésta el carro que nos conducirá a la gran carcajada.

El tiempo que va pasando se manifiesta en colillas que se amontonan en su depósito y botes de vidrio cada vez más vacíos. Y nosostros, como Brujos, manipulamos el tiempo con nuestro instrumento mágico y humeante que va perdiendo poder, para dárnoslo graciosamente a nosotros, hasta que finalmente...el poder es nuestro.

1/14/2009

PRÁCTICA 3: FOTOCOMUNICACIÓN

Haz un recorrido por un barrio de tu pueblo y ciudad; mediante una foto captada en ese barrio y un texto de entre 30 y 130 palabras, explica cada uno de los siguientes términos:


-Vacío.

-Desaceleración.

-Encomiable.




VACÍO

Más de dos mil personas, seis días y millones de llantos se acumularon en el campo de los almendros en Marzo de 1939. Republicanos capturados en el puerto de Alicante por las tropas fascistas fueron trasladados aquí provisionalmente para ser transportados luego hasta el campo de concentración de Albatera, donde serían fusilados.


En la actualidad el campo de los almendros destaca por su vacío de recuerdos o conmemoraciones. Sin embargo, en los alrededores podemos encontrar un centro comercial, un colegio privado (católico) y una empresa de construcción inmobiliaria. Toda una ofrenda a los que allí murieron.


El vacío de este campo refleja el vacío de memoria histórica que, a pesar de las reivindicaciones de los ciudadanos, mantiene el Excelentísimo Ayuntamiento de Alicante.




ENCOMIABLE

A favor de la cooperación al desarrollo, manifestamos:

.Que nos resulta indignante e insultante que la pobreza siga vigente en una sociedad del siglo XXI.

.Que, a pesar de esto, el consumo material y medioambiental es alarmante y ha de reducirse.

.Que ofrecer algo no implica transformarlo en una mercancía para obtener beneficios.

.Que eres libre de depositar aquí todo tipo de ropa y calzado que no utilices, y así otros podrán disfrutar de ello.





DESACELERACIÓN

La economía de mercado ha alcanzado tal velocidad que se ha visto forzada a pegar un frenazo. En plena desaceleración, para evitar una fuerte colisión, debe decidir bien por seguir por el mismo camino o bien por obedecer la señal que le indica girar hacia la izquierda.